Cuentan
que en Aldea Epulef, provincia de Chubut, existe un ranchito modesto,
custodiado por dos maitenes viejos. Se mantiene con hidalguía aun de pie, desde
tiempos precedentes a la existencia de la misma Aldea.
En
su interior vive un anciano. Su nombre no se sabe, o tal vez no se debe
nombrar.
En
una de las habitaciones habita una escalera hecha con madera de lenga, está
contra una pared sin cuadros y el extremo inferior está apoyado en el piso, el
otro, ingresa por una puerta pequeña ubicada en el techo, cual altillo.
Sólo
los más osados paisanos han podido ascender por la escalera e ingresar en
oscuro aposento. Afirman que el hábitat superior del ranchito alberga un libro
gris, de tapa dura, con tres hojas. En la página del medio, escrita con tinta
de corinto, está escrito el verdadero origen del Universo. Quienes leen la
revelación deben agregarle luego un escalón más a la escalera en la parte
inferior.
Son
tantos los innumerables siglos, los incontables escalones, que algunos
arqueólogos belgas sospechan sobre la existencia del extremo superior de la
escalera.
El
almacenero, Don Huenchuman, asegura haber llegado al ultimo escalón. Suele
contarle a los parroquianos que beben caña con ruda en su boliche, que al
llegar a lo alto, luego de dos días de ascenso en la oscuridad, uno se topa con
un rancho, tal ve el mismo en el que está. En ese rancho hay una escalera que
se pierde en el techo y así sucesivamente.
Cuentan
que en Aldea Epulef, Provincia de Chubut, existe un ranchito modesto.
Custodiado por dos maitenes viejos, se mantiene con hidalguía aun de pie, desde
tiempos precedentes a la existencia de la misma Aldea.
En
Aldea Epulef, en un ranchito, se edifica el universo todos los días.
Fuente :Calaverita Mateos (Esquel - Patagonia)
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