Crepúsculo
en el alma
Silenciosa
va a dar al lindero del bosque
una bestia oscura;
en el cerro acaba quedo el viento de la tarde,
enmudece
en su queja el mirlo,
y blandas flautas del otoño
callan entre los juncos.
En
una negra nube
navegas ebrio de amapolas
la alberca de la noche,
el
cielo de los astros.
Aún resuena la voz de luna de la hermana
en
la noche del alma.
Poeta
Austria
1887
- 1914
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