Ave
fénix
¡Te
hicieron creer
y
tú creíste!
que
eras copia fácil de duplicar,
inútil,
sin peso y elegida al azar.
¡Te
hicieron sentir
y
tú sentiste!
que
la calidez no era lo tuyo
apariencias,
miradas de hielo
y
corazón vacío.
Ardes
al rojo vivo entre naranjas
y
amarillos
chispazos
que escapan,
azulados
bordes fugaces
de
lo que ya fue
y
no volverá a ser.
Reina
calcinada en colores de muerte,
trasciendes
y echas a volar.
Los
azules de cielo te esperan,
nuevos
atardeceres morados
y
ocres despertares
renacen
para superar a los seres de la
nulidad.
Poeta.
Villa
María (Córdoba) Argentina
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