El
bagazo tapo mi boca
melaza
y hollín
con
la memoria torcida.
*
Los
veranos
las
siestas
las
chicharras
ese
brebaje fanático.
*
Aquellas
voces
de
aullidos de perros
y
la sirena no me salva.
*
Siento
en mis oídos chirridos
una
infernal apuesta de criterio;
es
una almohada donde se pierde
…
quizás la casa
…
que me habitó.
*
Desde
marzo a esta primavera
solo
escombros
de
tanta historia escondida,
en
la calle Victoria 263, esa noche.
Otoño
y Apagón.
Poeta.
Córdoba (Argentina
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