Circunstancias
Quise ser luz y apenas soy un
relámpago.
Quise ser libre y soy aún más
prisionera.
Quise ser grito y soy apenas
un susurro
inadvertido, imperceptible…
No puedo alumbrar senderos
ajenos.
Mi máximo yo se encuentra
acorralado
en la obscuridad maldita del
desengaño.
No soy luz ni para mi propio
camino.
Mi prisión no tiene barrotes.
¡La piel me tiene prisionera!
Salgo sola y llego, acaso, a
la frontera
de mi sonrisa perpetua
que se prodiga generosa …
Mi alma se queja.
no puede salir de estas
tinieblas.
La soledad me ha perseguido
siempre
y aún ahora no puedo escaparme
…
La voz me parece un fantasma
juguetón.
Proclamo a diestra y siniestra:
¡Necesito a alguien que venga a levantarme!
¡¡Socorredme!!
Más el susurro no se escucha y
todos
se bajan, pasajeros, en las
esquinas.
¡No soy multitud – les digo –
estoy sola!
Nadie comprende ni escucha.
Nadie sabe que la alegría se
esfuma
y que en el pasillo de mi
actualidad
no hay ni sombras.
¡¡Socorredme
-les digo-
Necesito compañía!!
Poeta.
La Ligua (Chile)
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