El
transeúnte nocturno
Voy
por la calle como quien
atraviesa
un
pensamiento ajeno.
Las vitrinas tiemblan con reflejos
de
otras vidas
y
los relojes, puntuales,
clavan
su aguja en el costado de la
sombra.
La
ciudad respira despacio.
En
cada balcón hay un secreto
que
se descuelga con la ropa húmeda
del
día.
Yo
camino,
ligero
de equipaje y cargado de
recuerdos,
mientras
el asfalto guarda
la
memoria tibia de los pasos
perdidos.
Si
alguien pronuncia mi nombre,
será
el eco.
Si alguien me espera,
será
la niebla.
Poeta,
ensayista
Francia.
1876
- 1947
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