Desde la época
prehispánica los historiadores han documentado el uso de las semillas de
huayruro en ceremonias y rituales. Sobre todo, gracias al hallazgo de
huayruros, en restos arqueológicos pertenecientes a la cultura Chachapoyas. Una
civilización anterior al imperio Inca.
Por su parte, para los
Incas, llevar consigo semillas de huayruro, le aseguraba a su portador
protección, fortuna y unión a la pareja. Es así como de una antigua leyenda
Inca surgió el mito de los huayruros.
Cuenta la leyenda que
una hermosa mujer que tenía un collar de huayruros, sería entregada en
matrimonio al Inca Túpac Yupanqui, para que este la convirtiera en su esposa.
Pero su amor le pertenecía a otro hombre y ella intentaría escapar para huir
con el amor de su vida.
Sin embargo, al
enterarse de ello, el Inca ordena su captura y al tratar de defenderla su amado
muere. Producto de ello, la hermosa mujer es condenada a muerte. Aunque acepta
felizmente su destino, porque estaba segura de que se encontraría con su amado
en el más allá.
Como se puede ver,
aunque la leyenda es trágica intenta mostrarnos que la mujer que portaba el
collar de huayruros tuvo mucha suerte, fortuna y amor. Porque, aunque se sabe
que murió, tuvo la fortuna de tener lo que más anhelaba su corazón, el amor que
su amado.
Fuente: Minka,Comunicacion
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