Tal como dice el título, el objetivo es rescatar y difundir textos de autores de todos los tiempos,èditos,inèditos,conocidos, desconocidos, argentinos,latinoamericanos, universales.
miércoles, 25 de octubre de 2023
miércoles, 18 de octubre de 2023
Mónica Mera
Aquella pequeña ingenuidad
que nos asalta
a pesar de los años.
Ese sublime momento
de la entrega o de la duda,
en el sonrojo que delata
el aletear de mariposas entre la sangre.
Tardes o noches memorables
donde la piel se pasea por el fuego
y se refresca
y nosotros somos tan puros
de pecado.
Nadie se prepara al arrebato
de lo más necesario
o de lo más querido
a veces morimos de a poco
en las pérdidas
y agarramos fuerte
las cosas que nos quedan
por las dudas
lleguen los ladrones
de los sueños
sin aviso.
Poeta
Termas de Rio Hondo (Santiago del Estero).Argentina
Publicado en Revista Literaria “Mapuche” - Nº83- Otoño
2018
miércoles, 11 de octubre de 2023
Hamlet Lima Quintana
Mujer del barro
Todo sucedió en un pueblo de
alfareros. Uno de esos pueblos que todavía sobreviven cuestionando al hombre
cotidiano, a lo largo y a lo ancho de la cordillera andina.
Todos sus habitantes trabajaban el
barro como si fueran pequeños dioses dando vida a las cosas. Porque el barro
está ligado al hombre desde su origen, se reconozca o no su paternidad.
En este pueblo del que hablo, vivía
una mujer que fabricaba los mejores cacharros, las mejores y mas cantarinas
vasijas, una suerte de pájaros sonoros que parecían encerrar luz.
Como sucede en todas partes desde que
el mundo es mundo y sinó que va a ser, otra alfarera envidiaba los cacharros
que fabricaba la mujer del milagro.
Entonces resolvió adoptar una actitud
acorde a sus sentimientos: se convirtió en espía, para saber si existía algún
secreto, alguna forma especial en la obra de la mujer del barro.
Pacientemente, durante horas y horas,
las mismas y pacientes horas que emplean los espías y delatores, vigiló el
taller de su rival.
Nada: no pudo descubrir nada.
Porque el barro era el mismo y la
mujer lo amasaba cantando, la mezcla era la misma y la mujer la trabajaba
cantando; el cocido era el mismo y la mujer encendía la leña cantando.
Nada, ni los colores que semejaban
sangre y oro y que la mujer pintaba cantando, tenía la mas mínima diferencia.
Desesperada, la otra alfarera
envidiosa robó un cántaro de la mujer y lo llevó a su casa para descubrir el
secreto.
Una vez sola, encerrada como se
encierran los que carecen del sentido del homenaje a la vida, del diálogo, de
semejanza y del humor, rompió la vasija de un solo golpe.
El hombre, en definitiva, no es tanto
misterio.
Lo que sucede es que a veces no
alcanza a comprender las cosas y se altera su forma de vivir. Un pensamiento es
más fuerte que la historia, porque es capaz, precisamente, de torcer el curso.
Y todo porque entonces, del interior de la vasija, de cada pedazo roto, salió
el canto de la mujer que trabajaba cantando. Y ya sabemos, el amor a lo que se
hace produce lo mejor de la vida. Eso lo conoce hasta mi tía vieja. Ella dice
que cuando Dios hizo al hombre, seguramente aprendió a cantar.
Poeta
Bs As (Argentina)
1923 – 2002
Publicado en Revista Literaria “Mapuche”
- Nº88 - Primavera 2019
miércoles, 4 de octubre de 2023
Justina Cabral
Panadero del aire
La magia sólo sucede
desde una escalera rosa.
El panadero del aire
forma conmigo una ronda.
Y giramos y la suerte
en mi meñique se enreda...
¡Seré una eterna campeona
en la difícil rayuela!
El panadero del aire
con el sol abuelo juega,
con los verdes del ombú
y amigos de mi vereda.
Poeta ,escritora
Mar
del Plata (Bs As).
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